Por qué empecé a escribir "Cazar al Capricornio"


La espera ya tiene fecha límite. En octubre de 2009 se va a publicar la novela“Cazar al Capricornio”.

Empecé a escribir la historia hace varios años. El caso es que tenía envidia sana (si la envidia puede ser sana) al leer las historias de intriga escritas en otros países. En especial me gustaban autores anglosajones como Graham Greene, Frederick Forsyth o John Le Carré. Aquí sin embargo no encontré novelas parecidas o bien las pocas que había tenían unos personajes que más que al servicio del país parecían estar al servicio de una parte de España contra la otra. Yo no quería eso, me parecía algo rancio, ajeno a mi tiempo y a mi generación la cual ha crecido en un país equiparable a cualquier país europeo.

Decidí pues ponerme manos a la obra para crear algo que a mi me gustara leer, con la esperanza de que también le gustara a más gente.

En 2005 tuve la idea de escribir sobre el Capricornio, precisamente por que cuando hablaba de él a la gente le parecía increíble que hubiera podido haber algo así en España. El Capricornio estaba destinado a ser el primer cohete espacial español y hubiera puesto a este país en unos niveles tecnológicos que hubieran sido increíbles para los que lo vieron hace 50 años. También hubiera podido ser un arma de alcance continental en malas manos. Con esa idea y sin saber como empezar me puse a ver una película en DVD de Hitchcock, cuando terminé ya de madrugada puse las noticias y vi que el edificio Windsor estaba en llamas sin que nadie explicara el motivo. Días después en televisión aparecieron imágenes de figuras extrañas en las ventanas del edificio, cuando se suponía que durante el incendio este estaba vacío y no se encontró posteriormente ningún cuerpo. En ese momento mi imaginación empezó a trabajar.

Sinopsis

Sinopsis.

ETA asesina a Carrero Blanco, mano derecha del General Franco. Nadie se explica como un grupo hasta entonces semidesconocido ha logrado la información para dar un golpe tan formidable.

En 2005, unos ladrones asaltan la caja fuerte de una compañía privada durante el incendio del edificio Windsor. Inmediatamente en las más altas esferas se da la voz de alarma porque está en peligro el mayor secreto del estado. El CNI ordena a uno de sus hombres, Antonio Alba, que recupere el contenido con discreción, diciéndole que han robado el proyecto Capricornio, que no es otra cosa que el intento español por ser una potencia espacial, pero Alba desconfía porque comprueba cómo varias agencias de inteligencia extranjeras han iniciado una carrera hostil por cazar el secreto del Windsor.

En otro lugar, el ladrón, un antiguo guerrillero albano kosovar del UÇK, tiene curiosidad por saber qué es exactamente lo que le han encargado robar. Cuando echa un vistazo al botín se lleva una gran sorpresa.

Aquello vale muchísimo más de lo que le han ofrecido.

El asesinato de Carrero Blanco

EL ASESINATO DE CARRERO BLANCO

"Operación Ogro" es el nombre en clave con el que ETA denominó a este magnicidio. Los miembros de ETA se desplazaron hasta Madrid y alquilaron un semisótano en el número 104 de la calle Claudio Coello; a partir de allí excavaron un túnel hasta el centro de la calzada, donde colocaron cerca de 100 kilogramos de Goma-2 que hicieron explotar el 20 de diciembre de 1973 al paso del coche de Carrero Blanco, quince minutos antes del inicio del juicio contra diez 2.miembros del entonces sindicato clandestino Comisiones Obreras, conocido como "Proceso 1001.

La explosión, que acabó con la vida de Carrero Blanco, fue tan violenta que el coche voló por los aires y cayó en la azotea de un edificio anexo a la iglesia donde había asistido a misa momentos antes. Su hija Ángeles, que siempre lo acompañaba, no lo hizo ese día, lo cual evitó más muertes. También fallecieron otras dos personas, el inspector de Policía, José Antonio Bueno, y el conductor del vehículo, José Luis Pérez Mogena.

Carrero Blanco, pese a haber sido advertido de la posibilidad de sufrir un atentado se negó a aumentar sus escasas medidas de seguridad; su horario de colegio y sus itinerarios eran invariables y el coche en el que se desplazaba no estaba blindado.

El objetivo del atentado, según indicaba el comunicado en el que ETA asumía su autoría, era intensificar las divisiones entonces existentes en el seno del régimen franquista entre los "aperturistas" y los "puristas". Según declaraciones posteriores de Txikia, uno de los miembros del comando, Carrero Blanco era "una pieza fundamental" e "insustituible" del régimen y representaba al "franquismo puro":

"La ejecución en sí tenía un alcance y unos objetivos clarísimos. A partir de 1951 Carrero ocupó prácticamente la jefatura del Gobierno en el Régimen. Carrero simbolizaba mejor que nadie la figura del «franquismo puro». Por otra parte, llegó a ser insustituible por su experiencia y capacidad de maniobra y porque nadie lograba como él mantener el equilibrio interno del franquismo […]"


Placa en recuerdo a Carrero Blanco en el lugar donde sufrió el atentado que acabó con su vida.

La complejidad del atentado hizo sospechar que tal vez otras organizaciones estuvieran implicadas, estando la CIA entre las más mencionadas, lo que fue desmentido por los propios autores del atentado.

La única persona que supuestamente vio la cara al conocido como "hombre de la gabardina blanca" que entregó los horarios y rutas de Carrero Blanco en el "Hotel Mindanao" de Madrid, murió en 1978 a manos de una organización paramilitar, el Batallón Vasco-Español .Asimismo, uno de los presuntos autores materiales del atentado fue asesinado poco después.

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Carrero_Blanco

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"JOSU TERNERA" ES UN INÚTIL Y NO ESTUVO EN EL ATENTADO DE CARRERO.


'Wilson', el cerebro de la 'operación Ogro' que acabó con la vida del presidente del Gobierno, recuerda cómo se preparó esta acción en un reportaje de EL MUNDO TV
MATIAS ANTOLIN

MADRID.- Sin libertad de expresión, hay poca libertad. Para escribir sobre ETA hay que correr un cierto riesgo. Dado mi agresivo afán por conocer los hechos, me llevo moviendo durante muchos años en el entorno etarra. Voy a contarles mi encuentro con Iñaki Pérez Beotegui, Wilson, el cerebro del atentado que costó la vida al presidente del Gobierno franquista Luis Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973.

Intuyo que después de que esta noche se emita enTelemadrid el capítulo De idealistas a asesinos -segundo de la serie que narra la historia de ETA a través de las víctimas- ya no podré saborear un buen vino con Wilson. Todo será vinagre en nuestra relación y él, al que en su día llamaban El Inglés por haber intentado prender fuego a la Embajada española en Londres, podrá parafrasear a Churchill diciendo: «La Historia será amable conmigo, porque tengo intención de escribirla». Discúlpame, Wilson. Ayer te traicionó El Lobo. Hoy te traiciono yo. Soy periodista. No me enorgullezco en esta ocasión de ello, pero el periodista que escribe de crímenes no es del todo inocente. Quiero contar lo que me contaste para que el olvido no tenga su última palabra.

«Estuve tres años en una agencia de prensa, una banda de manguis todos. Mira, militares, curas, periodistas, abogados y políticos son profesiones que no son gente buena», me cuenta Wilson tras el primer trago a un tinto riojano. «A mí lo único que me interesa es que no escribas de mí, porque la operación Ogro la mando a tomar por culo, es una cosa muy vieja y además salió mal». Wilson apostaba por un asesinato de Carrero Blanco a lo Kennedy.

«Una de las cosas que dije fue que se le podía matar con un rifle desde una furgoneta al salir de casa. Argala [el etarra Miguel Beñaráin Ordeñana que también participó en el atentado] no tenía espíritu militar. Yo era bastante más hijo de puta [...] A Argala le mataron cinco o seis tenientes de la Marina, porque Luisito [Luis Carrero Blanco] era de la Marina [...] Esos tenientes se presentaron voluntarios y le dieron bacalao. Lo que pasa es que Argala, con el que viví año y medio, era bastante bobo. Yo era más frío».

Aquel 20 de diciembre de 1973 en que asesinaron a Carrero Blanco, negro día para el franquismo, es difícil arrancarlo del recuerdo.Ya conté en mi libro Mujeres de ETA cómo conocí a Argala, con el que compartí muchas horas sin saber que era un miembro del comando Txikia que asesinó a Carrero Blanco.

Me atraía mucho conocer a Wilson. Lo hice jugando la baza del escritor que desea hacer un libro sobre él. Aun reacio, se prestó a charlar conmigo. Hemos mantenido a solas dos encuentros alternando por los bares que frecuenta en Vitoria. Una noche cenamos cara a cara. Todo lo grabé con cámara oculta. Jamás había usado este procedimiento, pero su testimonio me parecía importante para elaborar esta serie sobre las víctimas de ETA. Cuando los compañeros de EL MUNDO TV me colocaron la cámara oculta y caminaba hacia mi cita con Wilson, creí escuchar a mis espaldas la voz de este etarra fanfarrón que sonaba como un tiro a bocajarro. El miedo me llegaba hasta las rodillas.

Hubo un tiempo de silencio en que existieron en España personajes como Carrero, un inmovilista radical que solía decir: «Si en España se sienta como precedente que todo el que sale a la calle a alborotar va a ser recibido a tiros por la fuerza pública, se acabará el desorden». Cuando Wilson habla de Carrero, siempre se refiere a él como «Luisito, ese hijo de puta».

Le pregunté si lo de intentar secuestrarlo se planteó en alguna ocasión: «Sí, estuvimos para intentar secuestrarle un año y pico [...] Pero luego a Luisito lo eligieron presidente [...] y pensé: a este hijo de puta es mejor matarlo».

Cuando le sugerí algo sobre la presunta colaboración de la CIA en el atentado, exclamó airado: «¡Pero qué coño la CIA [...] Son una banda de borrachos, no se enteraron de lo de Carrero ni de lo del 11-S. No se enteran de nada».

¿Colaboró el PCE?, pregunté. «Si no lo hacemos nosotros, no lo hace nadie. Al Partido Comunista le dejamos en evidencia cuatro chavales desviados con pájaros en la cabeza [ ] Yo siempre dije que ETA funciona como el KGB, es un funcionamiento de servicio secreto [...] El militante no tiene acceso al responsable», comenta.

El comando Txikia debe su nombre al etarra Eustaquio Mendizábal, Txikia, muerto en 1972 por disparos de la Policía en Algorta.El cerebro de la operación Ogro fue Wilson más que Argala, aunque ambos podían muy bien tener la paternidad del atentado.

Los que no estuvieron nunca en ese comando ni participaron en el asesinato de Carrero Blanco fueron Josu Ternera y José Ignacio Abaitua, como se ha venido manteniendo hasta la fecha.

«En la operación Ogro hubo un momento en que estuvimos 14 o 15 militantes, y Josu Ternera no estuvo nunca con nosotros. Yo conocí a Josu en el año 70, que se quería ligar a mi novia, no te jode, el idiota de los cojones [ ]. Mira, en todas las guerras y todo esto, el que está en la retaguardia se va quedando, no lo cogen nunca, al que está en el frente lo matan [...] Josu Ternera es un pelmazo, un inútil y no participó en el atentado de Carrero [...] Josu Ternera es un sin sustancia, un liante que no ha hecho nunca nada el hijo de puta; sólo quemó una oficina de magistratura; el muy bobo le metió cinco litros de gasolina y se puso en frente, y hubo que llevarlo al hospital; se abrasó las piernas [...] Es un bobo ilustrado».

Wilson tiene madera de líder. Es oscuro por dentro y opaco por fuera. Hay que arrancarle las palabras, extraerlas con sacacorchos de su botella de matón. No está arrepentido de nada de lo que hizo.

Tomado de: http://www.elmundo.es/papel/2006/05/15/espana/1969587.html

Pistola Pressin


LA PISTOLA PRESSIN

Introducción


Posiblemente casi todo el mundo recuerda la historia de "Pequeño Gran Hombre", pero seguramente pocas sabrán la de esta "Pequeña Gran Pistola", que como veremos más adelante llegó a las mismísimas manos de la persona mas poderosa de la Tierra: El Presidente de los Estados Unidos de América.

Aunque algún lector no se lo crea se trata de una pistola que fue diseñada por un militar español: el General D. Juan y Bautista Uriarte del Río (1913-1992), a quien tuve el honor de conocer, y fabricada por nuestra conocida firma armera Gabilondo y Compañía de Vitoria (Alava).

Si hubiera que definirla tan sola con cuatro palabras serían sin la menor duda las siguientes: Arma de Defensa Inmediata. Y nunca mejor dicho.

A pesar de haber transcurrido unos quince años, todavía recuerdo la primera impresión que me causó cuando en aquellos hermosos parajes de Riaza, en la provincia de Segovia, el hijo mayor del General me enseñaba por amistad y común afición una de los primeros modelos fabricados de la pistola PRESSIN oculta en una vulgar funde de gafas. Hasta entonces nunca había visto nada parecido y la verdad es que después de unos cuantos de miles de armas más sigo sin conocer algo semejante.

Tras examinarla y escuchar atentamente a las instrucciones verbales que mi amigo Juan me dio sobre su funcionamiento, mis dos primeras preguntas fueron: ¿Porqué una pistola que parecía cualquier cosa menos un arma? y ¿por qué una munición tan rara y novedosa como era el 7'65 milímetros especial (7'65xl5) y no el típico 7'65 Browning (7'65xl7)?.

Sus respuestas del hijo del General no se hicieron esperar. En aquella época (que por otro lado no parecer por desgracia tan diferente de la actual) se habían efectuado diversos secuestros de importantes personalidades por bandas terroristas. Las víctimas no habían tenido tiempo alguno de reaccionar. Tal vez si transcurridos los primeros momentos de confusión y nerviosismo, el secuestrado hubiera dispuesto de un arma que oculta en una inofensiva funda de gafas desde la que sin necesidad de extraer, hubiese abierto fuego, la historia se habría escrito de forma muy distinta.

Respecto a la munición, al tratarse de un arma de características tan especiales destinada a un tipo de usuario muy concreto (político, militar, empresario o policía sometido a gran riesgo potencial de actos terroristas) debía utilizar un cartucho que no se pudiera obtener con facilidad. La idea era que si por cualquier causa la pistola caía en manos de delincuentes o terroristas les fuera completamente inservible al no encontrar munición para la misma.

El nacimiento y bautismo de la pistola Pressin.

El General Uriarte tenía muy claro el tipo de arma que quería inventar y que clase de persona debla utilizarla. No tenía interés alguno en que se convirtiera un arma "popular", pues era plenamente consciente del peligro potencial que podía suponer su distribución y venta masiva al público.

Posiblemente él mismo, por su alta graduación militar y su rotunda e innegable genealogía vasca, se sabía posible objetivo de un acto terrorista, motivo por el cual diseñaría una pistola que en caso extremo pudiera utilizar.

Una vez diseñado y proyectado el prototipo final se procedió a patentarla con el nº 463.479. A continuación hacia falta legalizar a la "criatura", acto que hizo la Comisión Permanente de Armas y Explosivos por Orden de fecha 12 de Julio de 1978. La Empresa Gabilondo y Compañía de Vitoria (Alava), sería la encargada de su fabricación, si bien nunca aparecería como tal en su catálogo publicitario.

El nombre de PRESSIN fue idea del propio General. Inicialmente la denominación elegida era la de PRESSING que en inglés es un adjetivo que se traduce por URGENTE. En el mismo idioma el verbo PRESS significa APRETAR, PRESIONAR, que es precisamente la forma de accionar el mecanismo de disparo de la pistola. Pero parece ser, según versión del propio hijo del inventor, que el nombre estaba ya registrado por la que se hizo necesario suprimir la última letra, la "G".

De hecha en el modelo de caja de cartón con que la Fábrica Nacional de Palencia empaquetaba la munición de esta pistola imprimió el nombre completo de PRESSING, siendo necesario posteriormente tapar la última letra con un círculo de color negra y dibujar otro más al principio para disimular así la manipulación.

Presentación y funcionamiento.

La presentación de la pistola no pude ser más modesta. Una caja de cartón de dos piezas, que en el caso de aquellas que estaban damasquinadas en oro, llevaba una envuelta aterciopelada.

Su interior, aparte de la pistola, contiene dos inofensivas fundas de gafas en plástico color verde y azul. Externamente sólo difiere de las que habitualmente se utilizan por cualquier ciudadano en dos pequeños orificios situados en un frontal cara a la boca de fuego de sus dos cañones y un pequeño remache fijado en su lateral izquierdo que indica disimuladamente la situación del seguro.

Tan sólo cuando se abre la funda aparece impresa en su interior un aviso de que contiene un arma de fuego de bolsillo autorizada y previene del peligro de su manipulación sin conocer su funcionamiento.

La comercialización de la pistola PRESSIN originó diversas circulares internas de la Dirección General de la Guardia Civil y de la Policía difundiendo entre sus miembros fotografías del arma y sus fundas. Su objetivo principal era evitar que en los controles y registros, especialmente aeroportuarios y de edificios públicos sensibles, se burlasen los detectores de metales por cualquier terrorista potencial al depositar en la bandeja portaobjetos unas aparentemente inofensivas gafas juntas al típico paquete de tabaco y el habitual juego de llaves antes de pasar por el arco.

La pistola PRESSIN, que externamente recuerda a una grapadora, está construida en su mayor parte con una aleación de origen italiano que comparte las ventajas de una gran resistencia y un peso ligero. Se trata del ERGAL-60. Los dos cañones dispuestos de forma paralela son de acero y van incrustados en el armazón, no siendo posible su manipulación o desarme de una forma manual tal y como estamos acostumbrados con el resto de las armas cortas.

Podemos considerar su ergonomía como perfecta adaptándose con total comodidad a la forma de la mano. Sin embargo su manipulación si no se adoptan diversas precauciones puede ser peligrosa. No hay que olvidar que no estamos ante una pistola convencional y que su mecanismo de disparo se acciona por simple presión.

Por ello su seguro (botón rojo) debe estar siempre colocado en la posición correcta, máxime cuando haya algún cartucho en la recámara. Para abrir el cerrojo hay que tirar con fuerza hacia abajo del retén. Si la palanca de disparo ha sido accionada será más fácil. Para poder liberar dicha palanca es imprescindible abrir previamente el cerrojo.

El arma sólo tiene capacidad para dos cartuchos que deben introducirse normalmente en sus respectivas recámaras coma si se tratara de una escopeta de cañones paralelos. En esta operación es muy importante recordar que el botón del seguro esté accionado. A continuación el cierre, que permanecía en su posición más retrasada, será empujado hacia adelante de un golpe seco con la palma de la mano, quedando tras esta operación el arma, cargada y montada.

A partir de esos momentos y con sólo liberar el botón rojo del seguro con una simple presión de la palanca servirá para hacer un disparo. Si la presión es fuerte se efectuaran los dos disparos a la vez. El retroceso en ambos casos es suave.

El mecanismo de disparo es muy sencillo, las dos agujas percutoras han quedado retenidas comprimiendo a su vez los respectivos muelles en espera únicamente de que al accionar la palanca de disparo, queden liberadas. Tras el disparo o disparos el arma sigue acerrojada gracias al retén por lo que para poder extraer las vainas hay que proceder a su apertura manual. A la hora de meter la pistola en la funda de gafas hay que tener la precaución para evitar accidentes, de que coincidan los picos de la palanca y botón del seguro con los orificios y remaches correspondientes.

Los ilustres propietarios de la pistola Pressin

Si bien la pistola se diseñó y se fabricó para que fuera utilizada por personas que fueran objetivos potenciales de actos terroristas y muy especialmente los de secuestro, sus singulares características que la definen como única en el mundo ha hecho que tras ser damasquinada en oro fuera objeto de regalo personal o institucional a personalidades tan relevantes como S.M. el Rey D. Juan Carlos I, el Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, o el Príncipe de Gales entre otras.

Asimismo algunos Generales y Almirantes de nuestras Fuerzas Armadas fueron objeto a principios de la década de los ochenta, de tan afortunados regalos por parte de sus compañeros o subordinados con ocasión de ascensos, cambios de destino o su pase a la Reserva.

Las notas comunes a todas estas pistolas eran la inscripción de oro de los nombres o firmas de los homenajeados así como los escudos de sus países o unidades militares de pertenencia.

El cartucho 7'65 mm. especial Pressin.

Tanto el Coronel D. Angel Molina López como el Comandante D. Alfonso Orea Maestro, pertenecientes al igual que el General Uriarte al Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción, en su magnífica obra CARTUCHERIA ESPAÑOLA detallan perfectamente las características de este singular cartucho.

Fue fabricado exclusivamente en la Fábrica de Palencia perteneciente a la Empresa Nacional "Santa Barbara" de Industrias Militares S.A., siendo su cantidad bastante reducida en comparación con otros calibres. El fabricante de la pistola sólo se comprometía a que el propietario de la misma pudiera adquirir las 25 cartuchos de dotación anual.

Las vainas utilizadas corresponden a las empleadas para los cartuchos del 7'65 mm. Browning que se fabricaban también en Palencia, pero que previamente habían sido rebajados en 2 milímetros. De esta forma sus dimensiones de 7'65 x 17 quedaban convertidas en 7'65 x 15. Las vainas que se cargaron correspondieron a las marcadas en el culote con los año 1975 y 1979, aunque su fecha de montaje fuera diferente. El motivo fue únicamente aprovechar vainas ya fabricadas que no hablan sido todavía utilizadas.

La bala o proyectil es exactamente el mismo que el empleado en el proceso de fabricación del 7'65 Browning. Aparte de la diferencia en la longitud la vaina ya mencionada, la carga propulsara se reduce a la mitad, con lo que se consigue que su alcance eficaz no sea superior a los diez metros.

La munición se empaquetó inicialmente en cajas de 25 cartuchos de cartón gris claro mate al igual que las que se usaban en la Fábrica de Palencia para el 7'65 Browning. La única diferencia era la inscripción "7'65 mm. especial" en tirita roja que aparecía en un lateral.

Posteriormente se diseñó específicamente un tipo de caja en cartón satinado de color blanco en donde aparecía en su frontal la indicación de PRESSIN aunque con la anécdota ya citada de la disimulación de la letra "G".

Según el libro CARTUCHERIA ESPAÑ0LA sólo se fabricaron tres tipos de cartuchos: el ordinario, que fue el más numeroso y los de instrucción y fogueo, aunque estos fueron realmente de carácter experimental y por lo tanto se hicieron muy pocos ejemplares. Aparte de estos, se suministraban normalmente unas cajas de 25 vainas dotadas de su cápsula iniciadora que estaban protegidos por un barniz o laca de color rojo cuya finalidad principal era la de demostración y entrenamiento en la manipulación del arma.

Tomado de: Núñez, J. Revista "Armas", nº 45, 1996.