La torre Windsor

LA TORRE WINDSOR

La torre Windsor fue uno de los primeros rascacielos inteligentes construidos en Madrid. Tenía 106 metros de altura y 32 plantas, y estaba situado en pleno centro financiero de la ciudad, en la zona de AZCA. Propiedad de la sociedad Asón Inmobiliaria de Arriendos controlada por El Corte Inglés, y su nombre provenía del de una famosa discoteca con forma de auditorio situada en sus bajos, Windsor. En la Torre Windsor estaba situada la central en españa de Deloitte donde trabajan sus más de 1.200 empleados y tres departamentos del despacho de abogados Garrigues.
Su construcción comenzó en 1973 y terminó en 1979, siendo sus autores los arquitectos del estudio Alas y Casariego: Pedro Casariego Hernández Vaquero, Luis Alemany Indarte, Rafael Alemany Indarte, Ignacio Ferrero Ruiz de la Prada, Genaro Alas Rodríguez, Manuel del Río Martínez y Miguel Ángel Rodríguez Torices Sanz.
El proyecto inicial contemplaba una torre de oficinas y una base que contaría con salas de espectáculos, locales comerciales y sótanos para aparcamientos. En su momento fue el edificio más alto del complejo AZCA hasta la construcción de la Torre Picasso.
La Torre Windsor era una estructura mixta de hormigón y hierro, dividida en 2 piezas por la "planta técnica" intermediay, una planta sin ventanas que alojaba elementos estructurales. Contaba con un núcleo de hormigón armado que contenía los elementos de comunicación vertical, ascensores y escaleras. Grandes vigas de 3,40 m de canto soportaban el peso de las fachadas y forjados, resueltos con secciones más ligeras.
Exteriormente destacaba por su elemental geometría, caracterizada en la fachada por la presencia de elementos modulares de alto índice de reflexión de la luz, íntegramente de vidrio. Esta capacidad de reflexión hacia que el edificio redujera su impacto volumétrico.
La base del complejo, compuesta por tres plantas, estaba ocupada por locales comerciales. En la zona interior se encontraban los locales de espectáculos sobre la trama peatonal de AZCA, aunque desaparecieron hace años por la ampliación de los almacenes El Corte Inglés.

Incendio

La torre Windsor ardiendo la mañana del 13 de febrero de 2005
Poco antes de la medianoche del sábado 12 de febrero de 2005 se declaró un incendio en una oficina de la planta 21 del rascacielos que rápidamente se propagó por los pisos superiores y dejó el edificio inservible. Aunque debido a su estructura de hormigón no se derrumbó, su desmantelamiento se llevó a cabo hasta agosto de 2005.
En el momento del incendio hacía más de 2 años y medio que el edificio estaba siendo reformado, realizándose las obras con los inquilinos dentro.

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Torre_Windsor

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¿QUÉ SACÓ AYER COMPAREX DEL WINDSOR?

Si se quería añadir un misterio más al incendio del Windsor, nada mejor que incluir al Ministerio de Defensa y la sonora expresión «documentos reservados» en la coctelera de noticias más o menos creíbles que han sobresaltado a la opinión pública en la última semana. Ayer, la empresa Comparex consiguió un permiso del juzgado encargado del caso Windsor para que su personal, acompañado de la policía, accediera a su oficina de la cuarta planta. El juzgado concedió la licencia porque Comparex quería recuperar «documentos reservados del Ministerio de Defensa» que custodiaba. Como es lógico, la afirmación de que una empresa privada guardaba documentos de Estado en el Windsor suscitó un enorme revuelo. Pero tras escuchar la respuesta ministerial, todo indica que Comparex y el juzgado exageraron al difundir tal idea, organizando un gran revuelo. Según Defensa, no había archivos top secret de ningún tipo, sino nada más que un simple contrato que habilita a Comparex, dedicada a la venta de tecnología, para trabajar con Defensa.Es un contrato que cualquier compañía que se relacione con Defensa debe suscribir y del que, sin duda, se puede pedir duplicado.Es incomprensible que el juzgado permitiera la entrada al Windsor con un argumento tan débil como el de Comparex que, además, extrajo de la caja un objeto mucho mayor del que decía buscar. ¿Qué había en realidad y por qué fue tan generoso el juzgado 28 con una demanda tan increíble? Ese es el misterio.

Tomado de http://193.110.128.199/papel/2005/02/25/opinion/1760962_impresora.html

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DEFENSA SÍ EXIGIÓ, Y POR ESCRITO, RECUPERAR DOCUMENTOS DEL WINDSOR PESE A NEGAR QUE ESTUVIERAN CLASIFICADOS

Juan Fernández-Cuesta Laura L. Caro
2-3-2005 09:51:29


MADRID. El Ministerio de Defensa comunicó por escrito el pasado viernes 25 de febrero a la Justicia que la documentación que la empresa tecnológica Comparex España S. A. decía tener en el rascacielos Windsor «carecía de interés» para ellos. Sin embargo, el propio Ministerio de Defensa había remitido tres fechas antes, el día 22, un comunicado a Comparex en el que indicaba a esta compañía que «deberá efectuar las gestiones necesarias ante las Autoridades que correspondan a fin de recuperar, en caso de que así fuese posible, la documentación derivada del Acuerdo de Seguridad con el Ministerio de Defensa», según han confirmado a ABC fuentes oficiales.

Tal requerimiento, que aparece reproducido junto a estas líneas, tiene su origen en un primer escrito remitido el 16 de febrero -cuatro días después del incendio- por Comparex al Ministerio, en el que la firma notificaba que tenía en custodia en sus oficinas del rascacielos «documentos del Ministerio de Defensa calificados de «reservados»». Y el 22 de febrero, el jefe de la Unidad de Seguridad Industrial de Defensa contestaba a la empresa con un rotundo «Deberá efectuar las gestiones necesarias a fin de recuperar la documentación».

Comunicación con la empresa

Tanto la primera carta remitida por Comparex a Defensa el día 16, como la respuesta de este Ministerio emitida seis fechas después, quedaron en poder del juzgado correspondiente, y debieron ser valorados en sus justos términos antes de que la juez diera permiso a los técnicos para entrar en el rascacielos y recuperar los documentos de la caja fuerte ignífuga que poseía la empresa en la cuarta planta del Windsor, lo que sucedió el 24 de febrero.

No obstante, ese mismo día 24 el Ministerio aseguraba que «la empresa Comparex únicamente tiene un «Acuerdo de Seguridad», como el que disponen centenares de empresas en España, que le habilita para optar a contratos administrativos».

Y al día siguiente, viernes día 25 de febrero, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid también entraba en el asunto. A través de una nota de prensa, defendía el criterio seguido por la juez que investiga el incendio del Windsor y la actuación del Ministerio de Defensa. «Dando por supuesto su buena fe procesal \, puesto que se estaba autorizando la última entrada en el edificio, el Juzgado incluyó en la aclaración del auto que se iba a firmar la autorización para dicha empresa».

Asegura, además, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que la representación judicial de la empresa sólo remitió al juzgado correspondiente la carta de Comparex al Ministerio en el que se comunicaba la existencia de esos «documentos reservados», pero -dice el TSJM- que el «letrado obvió» la respuesta que remitió posteriormente Defensa a la empresa.

Según las consultas realizadas por este periódico, el juzgado recibió ese mismo día 24 de febrero una copia de la única carta remitida por Defensa a Comparex en la que se solicita la recuperación de los documentos propiedad del Ministerio. Y no hubo más cartas. Eso sí, al día siguiente y una vez rescatados los documentos del rascacielos, Defensa aportó al juzgado una segunda respuesta en la que se aseguraba que la documentación «carecía de interés para este Ministerio».

Cabos sueltos

Ahora mismo quedan varios cabos sueltos. Por ejemplo, al parecer el Tribunal Superior de Justicia de Madrid desconoce la respuesta del 22 de febrero de Defensa a Comparex en la que se le exige la recuperación de los papeles que están dentro de la caja fuerte. El propio Ministerio cambia de opinión en tres días: de papeles trascendentes a carentes de interés. Y, por último, existe un excesivo contraste entre documentos derivados de «Acuerdos de Seguridad» y «contratos administrativos».

Tal y como está la situación, el Ministerio de Defensa reconoció ayer en declaraciones a ABC que existió «una consulta y una respuesta», en referencia al escrito que Comparex dirigió a la Unidad de Seguridad Industrial «preguntando qué hacer con lo que tenía en el Windsor», y a la contestación del 22 de febrero de «recuperar la documentación derivada del «Acuerdo de Seguridad»». No obstante, precisaron que en lo referente al rescate de los papeles del Windsor «no fue, en ningún caso, una instrucción imperativa» que ordenara a Comparex recuperar el material que, -insisten,- «no tiene ningún carácter reservado, sino que se trata únicamente de un «Acuerdo de Seguridad» como tienen decenas de empresas en España».

«No son reservados»

Según la misma fuente, en ningún caso Comparex habría comunicado al Ministerio que se iba a dirigir al juzgado, y aún menos haciendo «utilización inadecuada del término «documentos reservados», por que no lo son», ni el juzgado «se puso en contacto con Defensa para autorizar la entrada de la empresa al edificio».

La Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa (de la que depende la Unidad de Seguridad Industrial) define a través de su página web el «Acuerdo de Seguridad» como un convenio con Defensa que compromete a las empresas contratistas a establecer medidas de seguridad para «garantizar la protección de la documentación y el material» recibido por el Ministerio o elaborado por la propia empresa «que tenga la condición de estar oficialmente clasificados».

Tomado de http://www.abc.es/hemeroteca/historico-02-03-2005/abc/Nacional/
defensa-si-exigio-y-por-escrito-recuperar-documentos-del-windsor-pese-a-
negar-que-estuvieran-clasificados_20939252842.html#

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EL JUEZ ARCHIVA LA CAUSA PENAL DEL INCENDIO DEL WINDSOR PERO DEJA ABIERTA LA VÍA CIVIL

JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ - Madrid - 01/02/2006


El juez que instruye el llamado caso Windsor (el incendio de este céntrico edificio de 28 plantas en la madrugada del 12 de febrero de 2005) archivó ayer la causa en su vertiente penal. El juez entiende que "no existen indicios" de que el fuego fuese "intencionado". La destrucción del Windsor ha provocado cuantiosísimas reclamaciones de los afectados, fundamentalmente empresas.

El juez, Mariano Ascandoni, del Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid, decreta el archivo porque en ningún lugar del edificio se hallaron "acelerantes de combustión", y tampoco cabe atribuir responsabilidad penal a ninguna persona. El magistrado hace "expresa reserva de acciones civiles" a las partes. De hecho, deja abierta a los damnificados la posibilidad de que acudan a la vía civil para dilucidar allí quién debe hacerse cargo de los daños.

Antes de ir a la vía civil, las partes pueden presentar un recurso de reforma ante el mismo juez y, si éste es desestimado, apelar a la Audiencia de Madrid. Si ambos recursos resultan fallidos, entonces podrán acudir a la vía civil. La resolución definitiva de este asunto en la vía civil puede tardar, si se llegara hasta el Tribunal Supremo, entre cinco y siete años, según fuentes jurídicas.

El juez entiende que no cabe hacer ningún reproche penal ni a la actuación de los vigilantes de seguridad del edificio ni a los bomberos, y que del resultado de los informes científicos tampoco se puede determinar la causa concreta que originó el incendio. "Únicamente se ha determinado un solo foco primario de fuego, situado en la planta 21, despacho 2109", señala.

El auto también exculpa de toda responsabilidad a la trabajadora de la empresa Deloitte que admitió que fumó varios cigarrillos y trabajó hasta poco antes de que sonase la alarma en la misma planta, la 21, en la que se declaró el incendio. "Si bien la empleada admite que durante el periodo de tiempo indicado fumó varios cigarrillos, el último una media hora antes de irse del lugar, afirmó haberlos apagado correctamente", subraya. Por ello, no "concurren indicios para poder establecer un engarce causal entre el consumo de cigarrillos y el origen o propagación del incendio, al no existir base, salvo que se entre en el ámbito de la conjetura, para concluir en sentido contrario".

El magistrado exonera igualmente de responsabilidad la actuación de los vigilantes de seguridad. Según Ascandoni, su actuación "se atuvo a los parámetros normales de exigibilidad a tenor de la situación que se produjo". Los peritos de Allianz, la aseguradora del Windsor, habían atribuido a los vigilantes cierta negligencia por no haber puesto los medios para sofocar el fuego en su inicio. Nada más sonar la alarma, un guarda subió a la planta 21 y, a través de los cristales de una puerta, vio una llama de medio metro de altura que salía del suelo, pero no pudo abrir la puerta para apagarla. El juez sostiene que todos los vigilantes actuaron dentro "de los parámetros normales", y entiende que el hecho de que dos de ellos no dispusieran de título oficial carece de relevancia penal.Respecto a la actuación de los bomberos y sus mandos, también cuestionada por los peritos contratados por los dueños del edificio Windsor, el juez destaca que no hay ningún "indicio que permita tildar" su actuación "de no adecuada a efectos penales". Los peritos del Windsor han señalado que los bomberos sólo atacaron por dentro el fuego durante poco más de 10 minutos, hasta que se dio la orden definitiva de evacuación.

El juez explica: "El ataque al fuego se llegó a realizar en varias plantas, sin que la orden dada por el jefe de guardia, consistente en que todas las dotaciones actuantes contra el incendio bajaran a la planta cero, para el recuento de efectivos y replanteo de la situación, se repute como no ajustada".

Para el juez, la orden de evacuación final del inmueble dada por los mandos de los bomberos se adoptó porque "había un riesgo evidente", dado que antes del desalojo se produjeron "diversos desprendimientos del falso techo sobre diferentes" bomberos, "con serio peligro para la integridad física de alguno de ellos como consecuencia de haber quedado atrapados bajo los materiales". Los mandos temieron que el edificio se derrumbase, y por eso ordenaron su evacuación.

Fuentes del Ayuntamiento de Madrid indicaron ayer a Efe que esperaban el archivo del caso Windsor por considerar que "no era posible probar responsabilidad penal alguna [de los bomberos] en el siniestro", y alertaron de las consecuencias que pueden conllevar para los peritos contratados por los dueños del edificio la atribución al Ayuntamiento "de responsabilidad en el siniestro".
"Mucho dinero en juego"

Responsables municipales auguraron que el asunto terminará en la vía civil, que ésta será "larga", porque "hay mucho dinero en juego" y "la estrategia es buscar que alguien pague". Concretamente la Administración, "los ciudadanos al fin y al cabo", precisaron.

El juez también se pronuncia sobre el butrón que apareció en la pared de una de las oficinas situadas en la zona de garajes del Windsor, y que comunica con el interior del edificio a través de los sótanos. Según el juez, "en el informe pericial relativo al origen y causa del incendio se hace constar que se trata de un agujero de pequeño tamaño por el que difícilmente pasa una persona delgada", lo que desbarata que alguien entrase por ahí para quemar el edificio. Asimismo, el juez señala que fueron los bomberos quienes rompieron el candado que apareció roto en una puerta del sótano desde la que también se puede acceder al edificio.

El juez se hace eco en su auto del vídeo del edificio en llamas en el que se veían focos de luz y sombras con figuras humanas con posterioridad a que los bomberos evacuasen el edificio. El magistrado descarta que se trata de un reflejo "proveniente del exterior". Y añade: "Aunque se pudiera admitir la posibilidad de la presencia de personas en el interior del edificio [a las 3.31 horas], no existe evidencia alguna de que ello hubiera tenido alguna incidencia en la causación o propagación del fuego".

La firma Deloitte, inquilina del edificio, entiende que el archivo del caso desmonta las acusaciones contra sus empleados y confirma la tesis mantenida por la empresa respecto a la inexistencia de responsabilidad penal en ninguno de ellos, "ya que no se ha podido determinar ni el lugar ni la causa [del fuego], considerándose éste como fortuito".

Tomado de http://www.elpais.com/articulo/madrid/juez/archiva/causa/penal/incendio/
Windsor/deja/abierta/via/civil/elpepiespmad/20060201elpmad_1/Tes

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El autor



Francisco Castillo es profesor e historiador.

Desde pequeño sintió deseos de conocer el pasado y en cuanto aprendió a leer empezó a devorar todo libro que caía en sus manos.

Tras licenciarse en Historia por la Universidad de Córdoba siguió el camino del Doctorado obteniendo el Diploma de Estudios Avanzados en Historia Contemporánea. Paralelamente finalizó un Master por la Universidad de Salamanca y recibió una oferta para ejercer como profesor en los Estados Unidos. Tras cumplir su contrato regresó a España donde actualmente trabaja como profesor viviendo a caballo entre Córdoba y Madrid.

Como historiador ha investigado sobre la Transición y también sobre la independencia de los Estados Unidos y su relación con España, publicando artículos en revistas especializadas de ámbito nacional como Historia de Iberia Vieja. A la par también ha desarrollado una carrera como ensayista y no ha abandonado su faceta de viajero.

Fue miembro del movimiento cultural Noseolvida.

Otras obras


• “Perspectiva histórica de la alianza militar con Estados Unidos respecto a Marruecos (1953-2008).” en Isagogé, revista del Instituto Ouróboros de Estudios Científico-Humanísticos,Nº 5 (2008)

• “La contribución hispana a la independencia de los Estados Unidos de América.” en Revista Más Nº 91 (2007)

• “Fundamentos de la educación multicultural en el sistema escolar estadounidense” en Isagogé, revista del Instituto Ouróboros de Estudios Científico-Humanísticos,Nº 4 (2007)

• “Estructura básica del sistema educativo de los EEUU y el papel de las diferentes admin.” en Isagogé, revista del Instituto Ouróboros de Estudios Científico-Humanísticos,Nº 3 (2006)

• “La Sociedad Multicultural: Un reto para los docentes españoles” en Isagogé, revista del Instituto Ouróboros de Estudios Científico-Humanísticos,Nº 2 (2005)

• “Bernardo de Gálvez, el héroe español de EEUU” en Historia de Iberia Vieja. Nº 2 (2005)

•“Polonia un país de la Nueva Europa: Su pasado reciente y sus aspiraciones para el futuro” en Isagogé, revista del Instituto Ouróboros de Estudios Científico-Humanísticos. Nº 1. (2004)

• "El Partido Social Liberal Andaluz, un “toque regionalista para la Unión de Centro Democrático" en Ámbitos, revista de estudios de ciencias sociales y humanidades de Córdoba. Nº 8. (2003)

• "El Andalucismo en Córdoba y provincia durante la transición (1975-1982)" en Ámbitos, revista de estudios de ciencias sociales y humanidades de Córdoba. Nº 5-6. (2002)

• Trabajo de Investigación para obtener la Suficiencia Investigadora "El movimiento andalucista en Córdoba y provincia desde el tardo franquismo hasta 1984".


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Programa de armas nucleares español

HISTORIA | ESPAÑA, POTENCIA NUCLEAR

La bomba atómica que Franco soñó
DURANTE 20 AÑOS España tuvo la capacidad técnica de fabricar un arma nuclear gracias a los planes secretos que el dictador impulsó a espaldas de Estados Unidos

JUAN C. DE LA CAL / VICENTE GARRIDO
EL PRIMER JUGUETE. El 27 de diciembre del año 1958, Franco y el almirante Luis Carrero Blanco, a la derecha del dictador, inauguraron el Centro Nacional de Energía Nuclear Juan Vigón en la Ciudad Universitaria de Madrid. En la imagen, Franco observa atentamente la estructura del primer reactor instalado en territorio español con capacidad para reprocesar uranio.
Fue uno de los sueños secretos de Franco. Durante dos décadas, más allá incluso de la muerte del dictador, nuestro país estuvo coqueteando con el arma más mortífera creada por el ser humano: la bomba atómica. Hoy, cuando se cumple el medio siglo de la creación de la Junta de Energía Nuclear (JEN) y 100 años del descubrimiento de la radiactividad, sorprende lo cerca que estuvo España de ser una potencia nuclear.

En 1963, el entonces director de la JEN, el ingeniero y almirante de la Armada José María Otero Navascués, encargó un estudio sobre las posibilidades reales que tenía nuestro país de construir una bomba atómica sin alertar a la comunidad internacional. Esta responsabilidad recayó en el catedrático de Física Nuclear y general de Aviación, Guillermo Velarde. Los primeros resultados fueron un fiasco. Los especialistas del JEN (todos militares) se manifestaron incapaces para saber los detalles técnicos para la fabricación del artefacto y, sobre todo, cómo obtener el plutonio necesario.

Tres años después, sin embargo, el accidente de un avión norteamericano en la localidad almeriense de Palomares al perder sobre territorio español cuatro bombas de hidrógeno, supuso un nuevo impulso al proyecto. Los técnicos españoles, encabezados por Velarde, encontraron en la zona restos de la bomba y de los detonadores que les permitieron resolver las muchas dudas que albergaban.

En el universo geopolítico de la época, poseer la capacidad técnica para fabricar la bomba, significaba detentar un estatus especial.Y Franco lo sabía. Con espinas clavadas como el mantenimiento de la posesión británica de Gibraltar o el eterno "fantasma" que suponían las aspiraciones marroquíes por recuperar las plazas de Ceuta y Melilla, los sucesivos gobiernos se negaron a firmar el Tratado de Proliferación Nuclear (TNP) que obliga a los países signatarios a renunciar indefinidamente a las aplicaciones militares de la energía nuclear.

El primer documento oficial donde se reconoce la capacidad española para fabricar la bomba atómica data de 1967, y se trata de una circular interna del Ministerio de Asuntos Exteriores a varias de sus embajadas en el extranjero.

Al año siguiente, se instala en la sede de la JEN, en la Ciudad Universitaria de Madrid, el primer reactor rápido nuclear español, el Coral-1, con capacidad para trabajar con plutonio de grado militar. Estos reactores rápidos funcionan con este material o con uranio enriquecido al 90% (U-235) y los residuos siguen conteniendo casi tanto combustible como el que queman. Los primeros gramos de plutonio, los únicos en el mundo que no fueron fiscalizados por la OIEA (Organismo Internacional de la Energía Atómica, encargada de velar por la no proliferación), vieron la luz 12 meses más tarde, en 1969, en el más absoluto de los secretos. El sueño español ya era una realidad.

Ya en la década de los 70, la carrera española en busca de «la madre de todas las bombas» se disparó definitivamente. En 1971, el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), elaboró un informe confidencial en el que señalaba en sus conclusiones que «España podía poner en marcha con éxito la opción nuclear militar». Según este estudio, nuestro país podía dotarse rápidamente su propio armamento nuclear utilizando las instalaciones de las que ya disponía. Se subraya la importancia de la central de Vandellós como fuente de plutonio militar. Por último, el estudio indicaba la posibilidad de realizar la primera prueba nuclear en el desierto del Sáhara, con un coste aproximado de 8.700 millones de pesetas de entonces.

La obtención del plutonio suficiente para construir la bomba (6 kilos), en un país cuyo subsuelo contenía las segundas reservas de uranio natural de Europa, ya no era una utopía. Se daba la particularidad de que la central de Vandellós I, la misma que sufrió un accidente en 1989, era de tecnología francesa y utilizaba uranio natural. Además, sus residuos eran ideales para ser reprocesados y obtener más combustible. En aquella época Francia, como potencia atómica, no permitía a la OIEA inspeccionar sus instalaciones nucleares. La central se inauguró después de un acuerdo de colaboración firmado entre Carrero Blanco y su admirado general De Gaulle.José María de Areilza, entonces embajador español en París, fue el encargado de negociar los términos de la cesión del uso de la central a espaldas siempre del amigo americano.

Pocos días antes de ser asesinado, Carrero Blanco mantuvo una entrevista con el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, sobre este tema. El almirante siempre mimó este proyecto obteniendo recursos económicos de los que no disponía. Según algunos informes confidenciales desclasificados por el Servicio de Inteligencia Militar de EEUU, España estaba almacenando plutonio para fabricar una bomba nuclear, desviándolo de los controles de la OIEA. Se dice que así se lo manifestó Carrero a Kissinger.El secretario de Estado, aunque no consiguió que España firmase su adhesión al TNP, sí se llevó clara una idea: la confirmación de la voluntad nuclear con fines militares de Franco hacía necesario un «estrecho control» sobre estas actividades .

Pero los que creían que la muerte del dictador iba a suponer un cambio significativo de la postura pronuclear española se equivocaron. Las presiones norteamericanas, ya con James Carter como presidente para que España firmara el TNP continuaron.Sin embargo, en 1976, el ministro de Asuntos Exteriores hispano, José María de Areilza, volvió a reconocer que nuestro país estaría en condiciones de fabricar la bomba «en siete u ocho años si nos pusiéramos a ello. No queremos ser los últimos en la lista».

Las dudas se hicieron mucho más intensas cuando en 1977 se conoció públicamente el alcance tecnológico de las instalaciones nucleares previstas para el llamado Centro de Investigación Nuclear de Soria (CINSO), en la localidad de Cuba de la Solana. «El proyecto se aprobó 45 días después de la muerte de Franco en un Consejo de Ministros presidido por Arias Navarro. Los investigadores norteamericanos se asustaron al averiguar que en la planta piloto ideada para convertir el uranio en plutonio se podían hacer 140 kilos al año. El entonces ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún, fue uno de los grandes impulsores de este plan gracias a las simpatías que gozaba por parte de altos mandos militares formados desde los años 50 para este fin», asegura Ladislao Martínez, portavoz de Ecologistas en Acción.

Pero Jimmy Carter no estaba dispuesto a que un nuevo país se sumara a la carrera armamentística que él trataba de frenar.Por eso, en sus cuatro años de mandato (1976-1980) emprendió una auténtica campaña contra los estados que no habían suscrito el TNP. Además, Estados Unidos estaba obsesionado con que la OIEA inspeccionara las instalaciones sospechosas españolas: en caso de impedir esta inspección, EEUU congelaría las exportaciones de uranio enriquecido a nuestro país, lo que supondría el parón industrial de las centrales nucleares civiles que ya funcionaban.

Finalmente, el 1 de abril de 1981, España acabó aceptando las condiciones impuestas por los norteamericanos y firmó un acuerdo de salvaguardias con la OIEA para someter estas instalaciones a verificación constante. Curiosamente, esta decisión fue adoptada el 23 de febrero anterior, el mismo día de la intentona golpista del teniente coronel Tejero. Esta decisión supuso la última oportunidad española por dotarse con armamento nuclear propio. La firma del TNP en 1987 por parte del Gobierno de Felipe González, se considera algo ya puramente simbólico. España había dejado de jugar a la bomba atómica en un mundo donde de lo que se hablaba ya era de la Guerra de las Galaxias...

Vicente Garrido es profesor de Derecho Internacional y autor de un libro de inmediata aparición sobre la carrera atómica española.

Tomado de: http://www.elmundo.es/cronica/2001/CR295/CR295-12.html

Cohete Capricornio


COHETE CAPRICORNIO



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Proyecto español de cohete de combustible sólido, comenzado a diseñar por el INTA en 1992 y cuyo desarrolló fue cancelado en 2000 sin llegar a hacerse ningún vuelo de prueba.

Se habría tratado de un lanzador capaz de poner en órbita cargas típicas de 100 kg en una órbita polar de 600 km de altura. Inicialmente se planeó usar como primera etapa el cohete de combustible sólido argentino-egipto-iraquí Condor 2, siendo desechado en primer término por la prohibición estadounidense de desarrollo de misiles balísticos por parte de Iraq. De todos modos Argentina continuó con el desarrollo del Condor 2, disponiendo ya de 30 motores construidos. El INTA desarrollaría una segunda etapa propia, mientras que todavía no se había decidido nada sobre la tercera etapa. Se planeó realizar los primeros lanzamientos desde la base de El Arenosillo, situado en la costa atlántica de la península, y más tarde se realizarían lanzamientos desde las Islas Canarias. Finalmente, las presiones de Estados Unidos para que el Condor 2 no llegase a producción tuvo como consecuencia la pérdida progresiva de interés en el proyecto Capricornio.

En 1997 el proyecto pareció revitalizarse con el anuncio realizado por el INTA en la Exhibición Aérea de París el 16 de junio de que se utilizaría como primera etapa un cohete Castor 4B estadounidense. El INTA contrató a la firma Thiokol para proporcionar los motores para las dos primeros lanzamientos, programándose el vuelo inaugural para 1999, lanzando una carga total de 50 kg en una órbita polar heliosincrónica de 700 km de altura. La carga se repartiría entre dos nanosatélites: el Nanosat desarrollado por la Universidad Politécnica de Madrid, que proporcionaría un enlace de comunicaciones entre España y su base en la Antártida; y el satélite de comunicaciones Venus, desarrollado entre la Universidad Politécnica de Madrid y otras universidades de México y Argentina, y con el que los estudiantes obtendrían experiencia en el diseño y construcción de satélites.

Finalmente, el gobierno no proporcionó los fondos necesarios, y el proyecto fue cancelado unos meses después. El Nanosat fue lanzado en un Ariane 4, como carga adicional, el 7 de julio de 1995.

Datos técnicos

* Empuje en despegue: 330 kN.
* Masa total: 15.035 kg.
* Diámetro del cuerpo principal: 1,00 m.
* Longitud total: 18,20 m.

Referencias [editar]
* http://astronautix.com/lvs/capcorno.htm

Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Capricornio_(cohete)

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Enlace a las conclusiones dictaminadas por el Parlamento de Canarias sobre la instalación de la base para el Cohete Capricornio en la isla de El Hierro. Se incluyen datos técnicos del cohete y de la base de lanzamientos.

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Fotografías tomadas al modelo a escala real conservado en el Museo del Aire de Madrid

Eva "la lista"

EVARISTA "LA LISTA"

" Evarista la "lista", como la llamaban con sorna los colegas, era una ingeniero informático de aspecto desaliñado, de dulce mirada y veintantos años que llevaba en la Casa desde que dejó la facultad. Si no la hubieran reclutado seguiría siendo una Hacker espeicalista en meterse en los sercidores de British Telecom con los que tenía una misteriosa fijación. En realidad seguía siendo una Hacker, sólo que al servicio de su país".
Capitulo 14.

Agente del CNI encargada de la seguridad de las transmisiones informáticas. Apenas conocía a Antonio Alba pero poco a poco va surgiendo una profunda amistad entre ambos.

Isak Bala

ISAK BALA


"Con Isak al mando no quedó ni un serbio en la ribera del Erenik entre Ponosevac y Dakovika y le costó mucha sangre conseguirlo. Aquellos fueron buenos tiempos, algo duros pero los vivió como una aventura. La figura del alto guerrillero era la más perseguida por la policía, los niños al-baneses sacaban la mandíbula para imitar su mentón cua-drado y las chicas soñaban con el remolino de su flequillo que le daba aspecto de diablo. Era un diablo, así lo creían los serbios."
Capitulo 4

Antiguo lider guerrillo del UÇK su fama creció hasta hacerse molesto para sus jefes. Se trasladó a España para obtener fondos para su organización. Actualmente es jefe de una de las bandas más reputadas de ladrones de todo el país.

Coronel Pons

CORONEL PONS


“Era un hombre macizo que parecía tener unos cincuenta y cinco años, sin que pudiera adivinarse si eran más, gracias a que sus cabellos castaños no lucían canas más allá de las elegantes sienes plateadas y a que su porte estaba trabajado por una hora diaria de gimnasio. Al coronel le gustaba sentirse ágil, como cuando estaba en la calle y no tras un despacho. Pero lo que atraía la atención de él no eran ni sus elegantes sienes plateadas ni sus anchas espaldas, sino unos inteligentes ojos azules que clavaba en sus oponentes mientras sonreía enseñando los colmillos.”

Capitulo 2

Pons, es coronel de Artilleria pero ha hecho casi toda su carrera en inteligencia. Actualmente es jefe de la antigua División de Economía y Tecnología integrada ahora en la Subdirección de Contrainteligencia. Es el jefe directo de Antonio Alba.
Casado y católico. Se dice que es miembro del Opus Dei pero aún así se rumorea que mantiene una relación con una compañera.

Antonio Alba

ANTONIO ALBA

“Era un hombre al que sus vecinos le calificaban como agradable pero algo reservado, sus contados amigos como simpático pero siempre ocupado y sus amigas como atractivo pero inatrapable. Para los que le veían pasar no era más que un hombre atlético, de un metro ochenta y cinco y cuya piel blanca contrastaba con la negrura de su pelo. Si alguien se hubiera acercado a él hubiera podido apreciar un detalle más, poseía una leve cicatriz en un pómulo que podría ser debido a una caída de la bicicleta cuando niño pero que era recuerdo de una noche agitada en una polvorienta calle de Argel.”
Capítulo 2.

Antonio Alba es agente de Contrainteligencia del CNI. Anteriormente fue miembro de la unidad de acciones operativas hasta que una lesión ocurrida durante una misión le dio la excusa a su jefe directo para trasladarle.
Tras una operación se esfuerza en disimular que su rodilla sigue en mal estado.
Su infancia ltranscurrió en Arancón, un pueblo de Soria, donde lo crió su abuelo. Posteriormente ingresó en la Legión donde entró en su Bandera de Operaciones Especiales. Fue reclutado por la inteligencia militar y de allí pasó al CNI.